El ruido no se ve, pero puede condicionar profundamente el confort de una vivienda.
El tráfico, las conversaciones de la calle, una terraza cercana o la actividad diaria de una ciudad pueden dificultar el descanso, la concentración y la sensación de intimidad.
En Vicente de la Fuente sabemos que una buena ventana no debe proteger únicamente del frío, la lluvia o el viento. También debe contribuir a crear un interior más tranquilo y confortable.
Sin embargo, conseguir un buen aislamiento acústico no depende solo de instalar un vidrio más grueso. La ventana debe funcionar como un sistema completo en el que intervienen la madera, el acristalamiento, los herrajes, las juntas y la instalación.
La estanqueidad es clave para reducir el ruido
En aislamiento acústico, la continuidad del cierre es fundamental.
Una ventana puede incorporar un acristalamiento de altas prestaciones y, aun así, ofrecer un resultado insuficiente si la hoja no ajusta correctamente, si las juntas no mantienen la presión adecuada o si el encuentro entre el marco y la fachada presenta puntos débiles.
Por eso, el aislamiento no depende únicamente del vidrio, sino de la precisión con la que todos los elementos trabajan en conjunto.
Herraje perimetral: un cierre uniforme
El herraje perimetral distribuye varios puntos de cierre alrededor de la hoja y ejerce una presión homogénea sobre las juntas.
Esto mejora la estanqueidad, evita pérdidas de aislamiento y ayuda a mantener las prestaciones de la ventana con el paso del tiempo.
No se trata simplemente de cerrar la ventana, sino de conseguir que cierre con precisión en todo su perímetro.
Un buen acristalamiento no siempre es el más grueso
El vidrio ocupa la mayor parte de la superficie de una ventana, por lo que su composición resulta fundamental.
Los vidrios de distintos espesores pueden ofrecer un mejor comportamiento acústico que dos vidrios iguales, ya que actúan frente a diferentes frecuencias de sonido. También pueden utilizarse vidrios laminados acústicos, diseñados para amortiguar las vibraciones.
El mejor acristalamiento será el que se adapte al tipo de ruido existente, ya sea tráfico, voces, trenes o actividad urbana.
La instalación es tan importante como la ventana
Incluso una ventana de altas prestaciones puede perder eficacia si no se instala correctamente.
El encuentro entre el marco y el muro debe quedar completamente aislado y sellado, evitando discontinuidades y transmisiones de ruido. Las cintas expansivas, las membranas de estanqueidad y los sellados elásticos ayudan a mantener la continuidad entre la ventana y la fachada.También deben revisarse otros posibles puntos débiles, como los cajones de persiana, los vierteaguas o las juntas entre diferentes materiales.
Menos ruido, más calidad de vida
Una ventana de madera bien diseñada, fabricada e instalada puede transformar la percepción de una vivienda.
En Vicente de la Fuente estudiamos cada proyecto como un conjunto, combinando el perfil de madera, el herraje, las juntas, el acristalamiento y la instalación para conseguir el mejor resultado posible.
Porque una buena ventana no solo permite mirar hacia fuera, también decide cuánto del exterior entra en nuestra casa.